Callie supo que algo andaba mal en cuanto llegó la llamada.
Nada privado.
Nada discreto.
Un mayordomo mayor dio la orden en voz alta en el pasillo de servicio; su voz se oyó tan lejos que los demás se detuvieron a escuchar.
"Callie. Se le requiere en la galería este. Inmediatamente."
No se dio ninguna razón.
No hubo oportunidad de preguntar.
Todas las miradas se volvieron hacia ella.
Sintió que el calor le subía al rostro, que el pulso se le aceleraba; no solo por la inquietud, sino por la extr