Mundo ficciónIniciar sesiónLa oscuridad del amanecer envolvía las cámaras selladas del palacio cuando la primera convulsión sacudió el cuerpo de Senma. No fue un temblor ordinario. Fue el tipo de espasmo que arranca gritos de gargantas acostumbradas al silencio, que tuerce los huesos en direcciones que la anatomía humana jamás pretendió permitir.
Atem la sostuvo mientras su hija vomitaba sobre el suelo de mármol. Lo que salió de ella no era sangre co







