No hubo ritual.
No círculo.
No sangre.
Eso fue lo primero que comprendieron mal los antiguos: creían que las grandes invocaciones requerían espectáculo. Pero los llamados estructurales no usan símbolos externos.
Usan posición verdadera.
Risa no levantó las manos. No recitó palabras prohibidas.
Solo dio un paso al centro exacto de la sala —donde antes había estado la grieta— y dejó de resistir el peso.
Lo permitió.
El aire se hundió.
No como presión hacia abajo, sino como si la realidad reconoci