GRAND ELDER.
"¡Actualice los servidores, Vane! ¡Actualícelos de nuevo!"
"Estoy intentando usar la derivación, Gran Anciano, ¡pero la interfaz está bloqueada!" sollozó el Teniente Vane, sus manos temblaban tan violentamente que apenas podía golpear las teclas de la consola de cristal de obsidiana. "Los fideicomisos de las Islas Caimán, las bóvedas de Zúrich, las reservas privadas de lingotes... ¡están completamente a cero! ¡Las cuentas simplemente ya no existen!"
"¡Eso es imposible!" chillé, gol