Enrique salió a la terraza y sus ojos no encontraron nada en particular. La brisa era fresca, incluso cuando el sol se ponía. Al girarse lentamente para observar su entorno, Enrique se dio cuenta de que nunca había estado aquí. Nada le parecía familiar, pero cómo había llegado hasta allí era lo que lo ponía en un rompecabezas. ¿Por qué estaba aquí? Echó un vistazo y comprendió que estaba en la terraza de un edificio muy alto. El cielo parecía tocarse.
Enrique se quedó quieto un momento con las