Mundo ficciónIniciar sesiónExpulsar a un dios de un cuerpo mortal es como vaciar el océano con una cuchara mientras te ahogas en él.
El aire del salón del trono vibraba con una energía que hacía que mis huesos dolieran desde adentro. Helena permanecía erguida en el centro de la destrucción, sus ojos blancos fantasmales fijos en nosotras con una sonrisa que no pertenecía a su rostro. Los cuerpos de mi familia yacían esparcidos a nuestro alrededor como







