Mundo de ficçãoIniciar sessãoDar a luz es siempre cruzar entre vida y muerte; pero cuando eres Reina del Inframundo, cruzas literalmente.
La contracción me atravesó como una daga al rojo vivo, arrancándome un grito que resonó por las paredes de piedra de mi habitación. Mis dedos se clavaron en las sábanas de seda mientras el dolor se extendía desde mi vientre hacia cada fibra de mi ser. Séptimo mes. Demasiado pronto, pero el bebé no parecía importarle los calendarios mortales.
—¡Selene! —grité, y la curandera apareció a mi lado en segundos, sus manos expertas palpando mi abdomen tenso.
Sus ojos se ensombrecieron mientras examinaba la situación.
—El bebé quiere nacer en el Inframundo —murmuró, apartando un mechón de cabello sudoroso de mi frente—. Puedo sentirlo tirando de ti hacia allá. La magia de ese lugar lo está llamando







