Esa noche, después de 5 minutos de esperas, el taxi que pidieron para Bianca llegó, el guardaespaldas se aseguró de enviarla con alguien de confianza, aunque no se lo dijo, Bianca subió, apenas dió la dirección y en cuestión de 10 minutos ya estaba llegando a su departamento, sacó un billete de su bolso para pagar al señor
—gracias señorita—ya pagaron por usted—agregò el hombre, ella lo miró, encrespò sus cejas e hizo unos ademanes con las manos demostrando total desconocimiento, ¿quien pudo ha