Bianca soltó lentamente el picaporte de la puerta de su oficina, que sostenía con fuerza, se subió el bolso hasta su hombro derecho, volteó hasta Ricardo
–ah, con que de eso se trataba–añadió enojada
–se trataba de qué
–de ir a recolectar información sobre mi, de eso se trataba esa farsa del viaje a Venecia
–por favor Bianca, ya sabes que no fue una farsa, solo trato de abrite mi corazón y decirte la verdad–agregò Ricardo intentando abrazarla, pero ella se notó muy reticente
–no me toques, me