Bastó con escuchar del otro lado la voz de su novio para que su cuerpo se aquietase, esa voz varonil y firme, tan segura como el amor que ambos se tenían. Ricardo de inmediato le hizo sentir que el estaba con ella, y aún más atento a lo que se aproximaba, pues el hombre nunca habia visto a Paulo en persona, o al menos eso pensaba, pues quizas en su afanada vida, en sus idas y vueltas de un lugar a otro, a lo mejor si, lo habia chocado en algun lugar sin darse cuenta.
–Ya falta poco, vas a estar