Gely se sentía triste cada que escuchaba hablar de su papito, pues lo extrañaba mucho, y todavía se preguntaba de pronto si tardaría mucho en su viaje; pero eso solo estaba en sus pensamientos ya que no contaba a nadie, al mirar que todos se fijaban solo en Rossane.
¡Abuelita! ¿Qué vamos a comer? – preguntó Gely –
Pescado Frito hija. – respondió Gela –
¡No me gusta eso! – dijo Rossane –
¡Ahh, pero este si te va a gustar! – le respondió el abuelito Mario –
¿Por qué abuelito? – preguntó Rossane –