Después de un rato ya habían desayunado, Lupita llevó sus juguetes: tacitas de té, platos y todo lo que era para una comida, entonces alguien llegó y les ofreció un petate que tendieron en el suelo sobre el pasto que parecía podado y se pusieron a jugar a la comidita.
¡Gely! ¿podemos jugar con ustedes? – preguntó Yesenia –
¡Mira! Nosotros tenemos ollitas para cocinar – dijo Silvia –
¡Juguemos! – habló lupita –
Y así las niñas estuvieron un buen rato jugando cerca del canalito de agua, a donde n