POV: DAIMON
— Noté que uno de los niños es una niña. — La Matriarca, la madre, la más anciana entre las lobas, habló con voz firme, pero la mirada traicionó el nerviosismo. — Gracias a Selene, mi rey, su maldición se romperá y su reinado será eterno.
Incliné la cabeza hacia un lado, con presunción y arrogancia.
— Sí, podemos preparar el ritual de purificación en breve. —exclamó otra loba encargada del ceremonial; la excitación era casi palpable en su tono suave, las manos juntas sobre el regazo, los ojos brillando con un fanatismo que me irritaba. — Estamos próximos a la fase de la luna de sangre, con la fuerza lunar al máximo. La Diosa recibirá a la niña deseada, Fenrir mantendrá a la Bestia contenida y a nuestro Alfa…
— No entregaré a mi hija a la Diosa. — Gruñí en voz baja, cada sílaba arrancada con frialdad. Me incliné en la silla, levantando el mentón para mirarlos desde arriba, mi presencia aplastando cualquier vestigio de confianza en sus ojos. El pesado silencio cayó sobre el