Esa misma tarde, Nayla se había acercado a la oficina de su padre. A pesar de lo ocurrido durante la fiesta de compromiso, no se había resignado. Su determinación seguía intacta. Creía firmemente que, con el tiempo, lograría ganarse el afecto de Gael. Estaba convencida de que su aparente frialdad no era definitiva, que la indiferencia podía transformarse si ella persistía.
Se presentó ante su padre para preguntarle cuándo se celebraría la boda con el General. En ese momento, Rayborn le comentó