98. Sumergidos en la penuria
Ese día que se marchó, dejando el hospital, el daño colateral lo mantuvo por un momento también en la inconsciencia. Mientras salía a tambaleos del hospital, sin tratar de conectar con el mundo terrenal Giancarlo se sintió en un agujero frívolo donde no existía alguna emoción.
La había perdido.
El miedo hizo lo que tenía que hacer. Una vez más, pero peor. Ambos…
Le habían arrebatado a ambos.
Fue tanto la condición de consternación de mirar a su esposa desangrarse y por un momento sin verla mo