Al día siguiente cuando me desperté, me di cuenta de que el brazo de Aaron me estaba rodeando mi cintura, teniendo nuestras piernas cruzadas, levante la sabana y respire profundamente al ver que aun llevaba mi pijama puesto. Intente levantarme, pero sus piernas me impedían moverme,
— ¿Hemos dormido juntos? – me pregunté ya que desde que llegué y después de casarnos, cada uno teníamos nuestro dormitorio
Me quedé mirando el rostro de Aaron y su fuerte torso, que invitaba a ser acariciado, ya que