Capítulo cuarenta
Resistencia y rendición
*Stella Di Lauro*
Por más que me desgasto la voz, es inútil. Enrico no me suelta, no me deja salir y pese a que se lleva unas buenas patadas, golpes y hasta arañazos, mantiene el agarre mientras me sube a un avión.
Esto es demasiado. ¿A dónde leches piensa llevarme? ¿Cómo es posible que mi familia haya permitido semejante barbarie?
—¿Puedes estarte tranquila, joder? —profiere fastidiado.
—No voy a ir a ningún lado contigo —sigo en lo mío con mis