Capítulo cincuenta y uno
Un hombre muerto
*Stella Di Lauro*
Un exorbitante olor a alcohol inunda mis fosas nasales y abro los ojos de pronto. Sin embargo, la luz daña mis ojos al mismo tiempo que una punzada ataca mis sienes y vuelvo a cerrarlos.
—Ella —escucho la voz de mi hermano mayor a unos metros de distancia—. ¿Ella me oyes? ¿Qué te sientes?
—Fede —mi mano se mueve con lentitud a mi frente y masajeo la zona a la vez que parpadeo varias veces para lograr enfocar la vista—. ¿Por qué tod