Mundo ficciónIniciar sesiónElla acaricia la piel sudada de su espalda, se siente tan bien estando así, su calor, su olor, su fuerza, y las cosquillas que provoca el aliento en su cuello la están matando.
─Tu cabello es demasiado largo.
─En el convento no permitían que lo cortáramos hasta convertimos en esposas de Dios.
El ríe por sus palabras.
Tiene que reír tanto.?
─No te burles.
Deja su cuello para ahora mirarla directamente.
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