92- Una testigo.
Cloe con lágrimas en los ojos miró a Sebástian, claro, ahora la recuerdo, era una mujer muy amable, ella era la única que me trataba bien, mi mamá, bueno, Marcela me golpeaba cuando no hacía lo que ella quería, nunca me ayudaba con la escuela, yo era prácticamente su empleada doméstica, mi padre iba muy poco a vernos, ahora todo tiene sentido; estas cartas, ahí está todo, Peter es un desgraciado, las fotografías que yo vi en el periódico, eran mis padres, decía ella sin poder parar de llorar.
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