LA ADHALIA NEGRA
NARRADOR
Ya era un poco tarde y por fin Natalia acabó su trabajo. Decidió visitar a su jefe después de que en todo el día no lo había saludado. Lo estuvo evitando todo el día.
Recogió los papeles que le entregaría y tocó la puerta de su oficina. Su voz la hizo pasar, nerviosa entró.
—Buenas noches, señor, aquí están los papeles que necesita para mañana, solo hace falta su firma y todo estará listo. Si no necesita nada más me iré –, le extendió los papeles.
—