Alejandro no iba a resistir que una prostituta como ella le hablara de esa manera. Haciendo hervir su sangre, Alejandro la golpeó como ya había hecho un par de veces.
—En la vida, en la vida te atrevas a decirme eso porque vas a pagar muy caro cada palabra, cada letra que pronuncies. Te lo juro, Amelia.
Amelia ni siquiera sintió el golpe. — ¿Y crees que me importa lo que pase después si algo le pasa a Natalia? ¡Natalia estaba a punto de dar la vida por ti!
—No me amenaces, Amelia, no lo hagas p