Sin hacer mucho ruido, no queriendo interrumpir el sueño de quien había sido interrumpida la vida entera desde el momento en que llegó a ella ese hombre del que ahora estaba esperando un bebé, Amelia entró en la habitación de su amiga.
Las vendas seguían estando en sus ojos, no parecía haber muchos cambios, no parecía simplemente haber vida en ese lugar.
—Natalia —dijo ella de manera casi silenciosa mientras se iba hincando a lado de su cama paso a paso —. Natalia, Natalia, hay tanto que m