De vuelta en aquella habitación de hospital justamente donde las paredes estaban pintadas de blanco, donde no había esperanza porque para ella, todo se había agotado.
Le había entregado la vida a Alejandro y no estaba arrepentida de eso simplemente, se daba cuenta que a veces amar así dañaba más de lo que podía sanar.
La puerta de la habitación se abrió con cuidado, la persona que fuera seguro estaría pensando que ella estaba dormida, el sonido de la puerta rechinar llegó a los oídos de Natalia