Sin dejar de pensar en las palabras que le había dicho su padre esa mañana, Víctor se sentó en su lugar, él no era igual que él simplemente que nunca pensó que su padre fuera capaz de tanto.
Y si ahora lo pensaba un poco más, su padre siempre fue un monstruo, nunca fue la persona que él debía de admirar o por quien debía de sentir un poco siquiera de respeto, él había hecho cosas muy malas en su juventud y una de ellas había sido comprar a una pequeña de nombre Amelia, hacerla trabajar en aquel