Mundo ficciónIniciar sesiónMe separé de su boca en busca de aire, pero a su vez con ganas de seguir probando de la miel de ellos. Bajé mis labios por la barbilla hasta llegar a su cuello, humedeciendo su piel con la punta de mi lengua y haciéndola estremecer. El suave y dulce perfume que usa quedó impregnado en mi paladar. Sus suaves gemidos ahora cobran vida; ya no son más esos sueños. No. Realmente es ella, estremeciéndose bajo mi tacto y soltando finos gemidos con el







