Capítulo 60 Sálvala.
Kalila yacía en los brazos de Nuriel, sus heridas al igual que su agotamiento tras la feroz batalla contra los demonios era notorio, su respiración era irregular, y la vida se escapaba de su cuerpo poco a poco, su sangre caía por los brazos del fénix y teñía el suelo oscuro tan típico del bosque, con un manto carmesí que simbolizaba su sacrificio por proteger a sus amados. Pero a pesar del dolor, y cansancio, sus ojos se abrieron, más que con pereza, con un esfuerzo casi inhumano, buscaba deses