Capítulo 37. Sospechas y declaraciones.
Sofía se quedó mirando fijamente a Lukas, esperando una respuesta. Él por su parte, mantenía una expresión de inocencia impecablemente ensayada.
—Sofía, no te sigo —dijo Lukas, levantando las manos en señal de rendición—. Es una coincidencia. Vine aquí a relajarme un poco, y te encontré. Pero si te incomoda, puedo irme.
Sofía suspiró, claramente frustrada.
—No, no te vayas. Ya que estás aquí, siéntate y esperas a que coma y mientras tanto respóndeme ¿Por no me dejas en paz? —preguntó con seried