Capítulo 17. Un ofrecimiento inesperado.
Sofía se congeló, su mirada clavada en Lukas. La Confusión danzando en sus ojos miel.
—No puedo, —susurró para sí, pero lo suficientemente alto como para que él escuchara.
—¿Qué pasa, Sofía? —preguntó Lukas, con una ceja alzada.
—Podemos... podemos tener una tregua —, tartamudeó ella, cruzando los brazos sobre su pecho. —Pero ya basta, no más invasiones a mi habitación, ¿entendido?
Lukas permaneció en silencio, estudiándola. Su porte era tranquilo, los brazos relajados a los lados, pero había u