Capítulo 14. Una venganza azul.
Lukas salió de allí, compró dos toallas de mano, y un hielo, una vez en el auto se quitó el pantalón, envolvió algunos cubitos de hielo con la toalla y se la colocó en el área afectada mientras conducía a casa de su padre.
Al llegar se estacionó en la entrada, se puso de nuevo el pantalón y caminó al interior de la casa, por el malestar en su piel, tropezó con la alfombra persa de la entrada, su paso urgente y el ceño fruncido anunciando tormenta.
Su padre miró desde el sillón de cuero en la