25. Por puro deseo
Dayana permaneció en shock por unos segundos antes de reaccionar, en sus ojos verdes había una mirada desconcertada, mientras en los ojos azules de Alexander había un toque de desesperación.
— ¿¡Que haces tu aqui?! .– Pregunto Dayana molesta.
— Yo te hize una pregunta primero.
Alexander soltó a Dayana y se separó unos centímetros de ella, se puso recto y serio observándola, pero ella no se sintió ni un poco intimidada ante tal presencia.
— No contestaré nada hasta que me digas ¿cómo llegaste a