Mundo de ficçãoIniciar sessão-¡Ah! - una mano empujó la puerta, dejando la marca de los dedos en la madera. Era una mujer, más baja que Elizabeth. Tenía la cara manchada. Uno de sus brazos no se movía cuando entró asustada y trató de cerrar la puerta con prisa; sin embargo, algo bloqueó la madera antes de que llegara a topar al marco - ¡ah, estás loco! - gritó, alterada.
La puerta fu







