LILIBETH
Ver de nuevo ese par de ojos avellana, casi amarillos, hace que las piernas me tiemblen y que los sentidos se me nublen, el maldito se ve tan sexy, tan arrogante, tan… maldito. Me quedo quieta mientras camina hacia mí, mermando el espacio que nos separa, no puedo hablar, es como si…
—¿Te comieron la lengua los ratones? —inquiere con voz ronca.
Permanezco firme aunque por dentro sea una cobarde y lo único que quiera es correr de aquí. Cuento los segundos deseando que Elsa llegue, no lo