OLIVER
He perdido la cuenta de las veces en las que he eyaculado dentro de Lilibeth, llevamos más de seis horas encerrados, antes de entrar ordené que nadie nos molestara, han cumplido.
—Detente —susurra.
Sigo empujando las caderas, bombeando su coño esta vez manteniéndola en cuatro, sus caderas y nalgas están marcadas con mis manos, todo su cuerpo está cubierto de mí, empujo más rápido haciendo que llegue a un nuevo orgasmo.
Gadea, está cansada, pero no habla, por lo que la dejo descansar un p