Entro rápidamente en la habitación, corriendo directo al baño. No hay nada más satisfactorio que poder vaciar la vejiga cuando ya no puedes más.
Cuando salgo, veo a Dylan sentado en el sofá cerca de la cama, esperándome.
—¿Has terminado? —me pregunta con una mirada curiosa.
—Sí. Entonces, ¿qué me estás ocultando? —camino hacia él y me siento a su lado, esperando su respuesta.
—Ese... Ya le pedí permiso a Martín esta vez —dice, haciendo una pausa y respirando hondo.
—¿Qué es lo que necesitas par