—Eso es todo —responde Andréi, mirando su teléfono. —Oh, también puedes prepararte una taza de café. Quiero hablar contigo sobre la cooperación con Gold Corp. ¿Qué tal si tomas asiento allí una vez que hayas terminado de preparar los cafés? —dice señalando el sofá al lado de la habitación, donde usualmente pasa sus momentos amorosos con Sabrina.
Asiento con la cabeza en silencio y me dirijo al mostrador para conseguir lo que me pidió.
Hablando de Sabrina, sería genial si pudiera verla hoy. ¿Deb