Jessica
Después de muchas horas de pensar y repensar en todo lo que había sucedido y en la desconfianza de Patrick, me dormí llorando. No me gustaba la sensación, no me gustaba sufrir. ¿Por qué Patrick tenía que colarse de esa manera en mi corazón? No tenía derecho. No debí permitirme estar con él, no debería haberse quedado a dormir. Lo extrañaba. Su mano en la mía me hacía dormir tranquila, en paz. Sentía que por solo sentir su mano cada noche, viviría con él cada día; aparte del excelente se