El día había sido largo y agotador, pero muy divertido. Mis amigas eran realmente muy competentes. Ya habíamos contratado todo: decoración, bufé, banda, un cuarteto para cantar y tocar durante la ceremonia, recuerdos, lista de invitados, el pastel y, claro, el vestido. Como no quería nada extravagante, fue rápido, pero era perfecto.
También nos reunimos con el notario que Rick nos recomendó y hablamos con el sacerdote, que al principio no quería aceptar dar la bendición, pues no habíamos hecho