Mundo ficciónIniciar sesiónDespués de nuestro encuentro, me siento en el sofá y lo veo tirar golpes al saco, la puerta se abre y entra un señor mayor con un cigarro en la boca y mira a Hades.
— Entonces es cierto que has traído a una chica a este sagrado lugar —dijo el señor.
«¿"Sagrado lugar"?, no creo que lo que acabamos de hacer lo santifique aún más», pensé en silencio.
— Relájante, Don —dijo Hades.
— ¿Qué me relaje? —escupió un poco del tabaco del