Capítulo 33

Después de intentar, por varias horas, dormir sin conseguirlo, me levanté de la cama y fui a la sala. Me puse mi abrigo, cogí una lata de cerveza y cigarrillos, pero esta vez no quería ser vista por nadie.

Ví las luces del apartamento de la pelirroja encendidas busqué los binoculares de Hyo, creo que fue lo único que bueno que sacó de esa estúpida relación con el observador de aves. Me siento en el suelo del balcón y ahora si que se me congelará el culo.

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