"Samantha"
Heitor se alejó conmigo colgada del hombro. Era un hombre con una misión: la misión de la luna de miel. No pude evitar reírme de la situación, y después de los días tensos que habíamos pasado, me sentí tan bien riendo de las estupideces que hacía, sin preocuparme por los problemas ni las amenazas.
Finalmente, me dejé llevar hasta el coche aparcado frente a la casa, observada por los invitados que caminaban detrás, riendo y gritando apoyo a Heitor.
Me bajó y estallé en otra carcajada