—Ya puedes en… —no había terminado de hablar cuando ya estaba dentro.
No sabía porque razón estaba tan malditamente nervioso, pero lo estaba y hacia enfadarme aún más de lo que estaba.
— ¿Y cómo esta ella?
—Primero, no soy tu médico personal Noah, me tendrás que pagar mucho dinero por esto —rodeé mis ojos, jamás cambiaria—. Bueno, he llegado a esta conclusión.
—No necesito escuchar tus estúpidas conclusiones, necesito algo verídico Emma.
—La tiraron de la piscina, la quisieron asesinar. Esta ch