Me subí en mi automóvil y arranqué, era claro que más adelante Franco y otros hombres más estarían rondando los alrededores del restaurante, no era tan estupido para ir sin protección, no confiaba en Lorenza, para nada y sabía que en cuanto tuviera la oportunidad me mataría y yo igual con ella.
Cuando llegué al lugar estaba a tiempo, no hubo necesidad de dar mi nombre, en cuanto me vieron me condujeron hasta el último piso y sonreí, no creyendo que en verdad lo hubiera hecho, pero en cuanto lle