Asentí a la sugerencia de Nicole, pero al escuchar un motor arrancado con violencia, salí corriendo hacia fuera.
- ¡LIAM! —Grité, ya siendo tarde, había pasado los portones.
—Mierda.
—Maldizione.
Dijeron al unísono los dos esposos.
—Él no puede manejar, por Alá su visión lateral se ha ido —Comente desesperada, estaba propenso a sufrir un accidente.
—Se llevó su auto, el único auto que no tiene rastreador —explicó Leandro, llevando sus manos a su cabello desordenándolo al instante.
- ¿A dó