[…]
Después de realizar más de diez tactos rectales salí por fin de aquel infierno con imágenes que ni viendo a Rizzo desnudo se me quitarían.
¿O tal vez sí? Sería mejor intentar.
Iba riéndome de mis pensamientos cuando Francesca y Luca salían del laboratorio.
—Ciao Nico, este sábado inaugurarán una nueva discoteca, estará que arde así que te espero a las nueve arreglada.
No había terminado de procesar la información que acaba de decirme cuando ya se estaba yendo, y con ello, las posibilidad