Mundo ficciónIniciar sesiónLavé mi cara entre cachetadas furiosas conmigo misma. ¡Basta Emma! Grité en mi mente y salí del baño como si estuviese renovada y decidida. Pero apenas vi el rostro sonriente de Marc, todo se fue a la mierda.
– ¿Te parece si pedimos pizza? –dijo. Y de pronto me pareció la cosa más adorable del mundo. Asentí feliz.







