Pov Isis
Ambos chicos me habían acompañado por los largos pasillos de techos abovedados de los cuales colgaban preciosas arañas de cristal mostrándome algunos cuadros de sus antepasados o hermosos paisajes a los que prometieron llevarme a ver en vivo luego.
La habitación que me habían dado era de un prístino tono azulado, todos los muebles de un blanco pulcro y almohadones color cielo, justo a ambos lados del arco que separaba el recibidor de la habitación se alzaban regias columnas de mármol.