Relato 3: Una apuesta por placer
Julián cerró sus ojos y se apoyó en el escritorio mientras que ella arrodillada comenzó a acariciar su falo. Las manos de Lorena se movía rápidamente acariciando una y otra vez su polla haciendo que esta se pusiera completamente erecta.
Lorena subió su mirada y con total complicidad metió el falo de Julián en su boca.
Su boca se movió insistentemente, llenándose por completo de él, saboreando su dureza.
Julian cerró los ojos al sentir el placer que ella estaba