Capítulo treinta y nueve.

Encuentro a Rogers sentado en el piso alrededor de un montón de papeles, folios y expedientes, aun así es el sujeto más sexy y arrebatadoramente sensual que conozco. Estos últimos dos días y casi medio – el reloj marca las once de la mañana – han sido más que delirantes para mí en cuanto a sexo se refiere, este hombre sí que sabe mantener a una mujer saciada y satisfecha ¡Dios, pensé que yo era la perverti

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