82. Un cautiverio...
Capítulo 82. Un cautiverio demasiado pasional.
La ira comenzó a suplantar a la tristeza. Si Sebastián la había tomado como un simple peón en su tablero de monopolio naviero, él descubriría muy pronto que la heredera de los De Souza no era una pieza fácil de digerir.
- ¿Desea que lo enviemos a su dirección señorita Villagarcia? – le pregunta la dependienta al ver el nombre que aparecía en el recibo bancario.
Victoria frunció el ceño al oírla, luego asintió. No le desagradó la forma como la había